martes, 1 de abril de 2008

La Batalla por Argentina, episodio dos.

Actualidad Politica.

Ustedes, al igual que yo, pensamos que es necesario un título de Harvard en Economía para entender el manejo de los numeros de un país. Aclarado el tanto, me pregunto: ¿Tan dificil es satisfacer el mercado interno y luego vender los excedentes al exterior?

Hoy desde las 13 horas está nuestra querida señora PRESIDENTE arengando a sus masas, que no fueron ni serán jamas autoconvocadas, sino que son masas pagas, la clase de seguidores que el dinero puede comprar, para todo lo demás existe Plan Trabajar.

Uniendo el primer parrafo con el segundo, ésta es la sensación:

- Que tenemos un país donde "tirás una semilla y crece algo", aunque ese algo es en este caso la intolerancia;

- Que son tantos los voceros que se dicen autorizados para acotar algo en la cuestión Campo-Gobierno, que ya no sabés quién es el corrupto que distribuye permisos a diestra (Y SINIESTRA);

- Que si necesito arrastrar a mis seguidores desde una villa o un barrio carenciado, para que me den apoyo, no debo tener mucha idea de lo que significa consensuar;

- Que tirar comida, en un país donde una inmensa mayoría de sus habitantes sufre la gota gorda para alimentarse, no debe estar muy bien;
- Que si impongo retenciones, y despues prometo devolver el 80% de ellas, ...para qué retengo??

- Que si la persona que me apoya le está pegando a otra que no está de acuerdo conmigo, eso no es libertad;

- Que si modifico mi discurso para que no suene agresivo, pero sigo mirando con odio a las cámaras, no me va a creer nadie;

En definitiva, me gustaría vivir en un país donde pueda trabajar, recorrerlo de punta a punta, y darme los pequeños gustos, sin por ello sentir que le estoy quitando algo a alguien.....y desde hace 20 dias yo siento que estan golpeando a mi puerta, para sacarme algo.
¿No sienten ustedes lo mismo?...

viernes, 28 de marzo de 2008

Despedida.

Literatura.

Por German Alfaro.
Un cuerpo en el espacio, el otro en el tiempo. Uno de ellos se acuesta, simulando estar despierto, mientras el que simula estar dormido se levanta.
Ni una palabra, ni un gesto que los acerque. Son tantas las cosas no dichas, que el rumor orada el silencio y los ensordece con su estruendo.
Al final se rompen, los pedazos se descomponen y vuelven a la tierra de la que crecieron y se alimentaron. El musgo los tapa, los nutre y los protege. Los vientos los arrastran lejos, sus partes se pierden y todos pasan a ser uno. Todos los escombros extravían su identidad y sus diferencias al mimetizarse. ¿Todos?
Cual amalgama, la sangre reúne los espíritus, trae de las memorias inconmensurables el débil clamor de lo que debería haber sido y no fue. Y los puentes comienzan a desencriptarse.
La argamasa de barro comienza a levantarse. Sus piernas, o las que lo parecen, se despegan de la anhelante madre tierra, que lo observa sabiendo que ya no le pertenece y llora. Cada lágrima es material fundante del nuevo renacimiento.
Enorme, torpe, sin rostro, la mole barrosa camina sin rumbo, tratando de entender quien es.
Sus movimientos espasmódicos anticipan el quiebre, que llega como colofón del matricidio. La víctima se transforma en el victimario, pero ambos ganan la independencia.